sábado, 25 de junio de 2016

"ESTO ES AMOR, QUIEN LO PROBÓ..."


Después de diez años de su estreno, volví a ver Quien lo probó lo sabe, un absoluto prodigio teatral inspirado en la vida y la obra de Lope de Vega. Se trata del unipersonal escrito y dirigido por Mariano Moro e interpretado por Mariano Mazzei, dos artistas cuyo talento y exquisitez roza lo anormal, atributo éste que se aplicó, hace más de cuatro siglos, al autor de una obra poética, dramática y narrativa de calidad y extensión descomunales.

La dicha que se experimenta viendo a este actor fenomenal resucitando en cuerpo y alma al Fénix de los Ingenios durante ochenta deliciosos minutos es una experiencia de la que nadie debería privarse. Porque cualquiera (no importa su frecuentación o no de textos clásicos) merece la oportunidad de tomarle el pulso y auscultar la respiración y los signos vitales de la cultura, la vida cotidiana, los valores, los prejuicios, las grandezas, las miserias y el florecimiento de las artes y las letras en el llamado Siglo de Oro Español. Todo eso y mucho más ofrece esta obra que articula magistralmente versos del mismo Lope con impecables enlaces dramatúrgicos de Mariano Moro, donde a la vez se sintetiza y estalla en multiplicidad de sentidos la riquísima y polémica vida del personaje, sus múltiples aventuras amorosas, las rivalidades y celos con sus no menos gigantes contemporáneos Cervantes, Góngora o Quevedo y la exuberante cantidad de comedias que escribió y que fundaron el teatro moderno tanto como el Quijote lo hizo con la novela.

Este trabajo multipremiado y a la vez modesto materialmente, con pocos y necesarios elementos de utilería, exacto en la pertinencia de las luces, en los distintos grados de penumbra y en la procedente musicalización, desborda teatralidad en la entrega expresiva del actor. Es que Mariano Mazzei es, definitivamente, un dotado. Pero su cuerpo, su gestualidad, su voz, su dominio del verso español del siglo XVII y su entrega física y emocional a la criatura que interpreta son dotes y a la vez dones, regalos que ofrece generosamente a los espectadores.

Por eso insisto, no se pierdan esta ocasión única. La obra se repuso en el marco del Festival de Poesía que programa el Centro Cultural de la Cooperación.  Pero aunque merecería integrar el repertorio de un todavía  inexistente Patrimonio Teatral del país, se dice que pronto bajará definitivamente. El que avisa no traiciona. "Esto es amor, quien lo probó..."
 

jueves, 12 de mayo de 2016

ANA PADOVANI EN "BIORRELATOS"



Con "Roberto Arlt, una pluma en el cemento" dio comienzo el 10 de abril, en el CELCIT el ciclo Biorrelatos, concebido, realizado e interpretado por Ana Padovani y cuya
virtud, ya detectable desde el planteo inicial, es el criterio que orientó la elección de personajes. Desde el Arlt del arranque, pasando por Alfonsina, Cortázar, las Ocampo, Horacio Quiroga o Niní Marshall, cada una de estas figuras sintetiza e ilustra un costado particularísimo de nuestra identidad cultural. Pero todos, reunidos en este ciclo, integran el rompecabezas plural, contradictorio y delirantemente rico que nos define. Primer acierto, entonces, de la talentosa Ana Padovani.



 En el caso de "Roberto Arlt ..." con que debutó el ciclo, hay que decir que la estructura del texto escénico combina la teatralidad narrativa de algunos fragmentos arltianos con la fascinación del relato biográfico, que la narradora sabe dotar de una delicada coloquialidad, tan intimista como didáctica. En la alternancia de esos dos registros, de extensión bien dosificada, la escritura del autor de El jorobadito resulta iluminada por los accidentes de su biografía, que Padovani entrega al público como resultado de una investigación rigurosa capaz de recortar detalles y anécdotas de fuerte significación.

 Por fin, hay que señalar que a esos aciertos de construcción dramática, Padovani suma su refinada pero rotunda expresividad gestual y vocal, con la que potencia la intención y teatralidad de la palabra y el fraseo. Cualidades éstas que también, transitiva y necesariamente, nos es lícito prever en los próximos biorrelatos del ciclo.

miércoles, 23 de marzo de 2016

EL CENTRO CULTURAL NÉSTOR KIRCHNER



La cámara oculta del Dr. Lacan
Los monumentos hablan

Una construcción monumental cobra valor histórico no solo por ser algo fuera de lo común, por su gran tamaño o por su valor simbólico. Lo alcanza también porque su historia (la de los fundamentos que dieron lugar a ponerla en pie, la del proceso de construcción o de restauración o refuncionalización , la del nombre asignado, la de los debates públicos que suscitaron) sirven como registro para leer la Historia, casi como una historia clínica de lo social. Como el parletre, los monumentos también hablan.
Veamos, por ejemplo, los resultados de la demonización del CCK: de multitudinario centro cultural a SALÖN VIP para unos pocos (recepción a presidentes extranjeros y sala de reuniones para entrevistas -nada pluralistas- con el Presidente.)
Elocuente consecuencia de un largo proceso:
-Dijeron de sus costos desbordados, pero las críticas a los números nunca fueron claras
- Se espantaron de que le pusieran el nombre del Néstor Kirchner pero se soslayó que quien se cargó al hombro ese proyecto fue el ex presidente
-Se pasó por alto y se lo sigue pasando que ese lugar fue fundido y abandonado por Franco Macri cuando funcionaba como Correo Central y con pérdidas que fueron absorbidas por el Estado. Se indujo a que espanten los costos de la restauración, al tiempo que se soslayaba la deuda del Macri Clan.
-Fue blanco de un machacar insistente e insidioso por parte de un sector fundamentalista (e interesado) del patrimonialismo en cuanto a los parámetros de la restauración y la refuncionalización, transmitiendo todo el tiempo la idea de que directamente estaban bombardeando la construcción original y que de ella nada -nada- iba a quedar.
-Produjo la novedad de darle sede fija a la Orquesta Sinfónica Nacional, que no la tenía desde hace años.
-Fue visitado por miles de personas de todas las clases sociales, para muchos de ellos una experiencia iniciática en cuanto a la concurrencia a centros culturales.
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Nada es perfecto y todo tiene su falta. Y si había cosas que revisar (tanto en las cuentas como en las modalidades contractuales, operativas o de programación) no era opción superadora hacerlo por la vía del cierre que de hecho vive ni rajando al personal del lugar, personal que también fue demonizado como una manga de ineptos "militantes". No fue mi experiencia: con Olga Cosentino trabajamos durante un mes con sus equipos de producción para la presentación del libro sobre Juan Carlos Gené y fue todo impecable (y nobleza obliga reconocer que soy oficiante francamente rompebolas a la hora de producir: todo lo que pedimos estuvo en tiempo y forma, tanto en lo técnico como en lo operativo, fue una experiencia de trabajo de alta gama).
Al CCK lo vaciaron de sentido hasta en su materialidad y la foto también es elocuente al respecto, y puede que hasta vayan por su nombre y de a poco lo vayan transformando en oficinas, ya no de correos, quizá ocurra solo un ratito antes de que al CCK se lo trague el olvido, que de eso se trata toda esta demencial operatoria..

jueves, 10 de diciembre de 2015

EN "LOS 7 LOCOS", CONDUCIDO POR CRISTINA MUCCI

Hablamos con Cristina Mucci sobre mi libro "Mi patria es el escenario - Biografía a dos voces de Juan Carlos Gené".
Fue en el programa "Los 7 locos", que se emitió el sábado 28 de noviembre de 2015, pero lo subo a mi blog recién ahora, consecuencia de los días intensos que siguieron a las elecciones presidenciales del 25/11.
A veces el teatro cede protagonismo a la llamada realidad. Es que los lenguajes de la poesía en cualquiera de sus formas contienen, interpretan y traducen lo real para permitir que la a veces absurda apariencia del presente pueda ser comprendida en el porvenir. En estos días, la fábula del "Flautista de Hamelin" parece resignificarse en la Argentina donde millones marcharon libremente (¿libremente?) a su suicidio al votar en contra de sus propios intereses. Fueron inducidos no ya por el metafórico flautista sino por la prédica lobotomizante de la corporación mediática.
Hoy ya no tenemos con nosotros a Juan Carlos Gené para que nos esclarezca con la luz y el dramatismo de su pensamiento acerca de los acontecimientos actuales. Pero acaso nos sirva releer su reflexión que en el libro incluí en la página 160, donde proyecta posibles medidas de rescate para el país que se hundía en 2000/1 y evalúa los resultados de las gestiones de gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner en el año 2011, cuando faltaba menos de un mes para que su arte y su sabiduría nos dejara definitivamente. Para quienes no quieran o no puedan leer esas párrafos del libro, los pego debajo del video.



De "Mi patria es el escenario" (pág. 160 y sigs.), textual de Juan Carlos Gené:

Febrero de 2002

Justicia social, independencia económica, soberanía política

Quizá, de las tres banderas tradicionales del peronismo, es hoy la soberanía la que parece un concepto anacrónico en un mundo cuyas porosidades destrozan fronteras geográficas, sistemas económicos y culturales, con la misma facilidad e idéntica impunidad.

            Sin embargo, creo hay un punto clave donde los países marginales podemos apoyar el concepto de soberanía con vigencia actual y es el relativo al fortalecimiento del Estado como expresión política de la Nación. Precisamente cuando los medios baten el parche del desprestigio del que llaman estado benefactor, adjudicándole un carácter demasiado parecido  al caritativo (como si la seguridad social, el pleno empleo, la salud, la educación, la vivienda y el retiro digno, hubiesen dejado de ser derechos universales para devenir limosnas sólo sustentables cuando algo sobra), creo debemos recuperar el concepto de estado responsable. Ya que no sólo los nombrados son derechos reconocidos como tales en más o menos todo el mundo, sino en nuestra Constitución.

            Sólo que los preceptos constitucionales se han reducido a palabras sin sentido, cuando simultáneamente con la operación de incorporar tales derechos a la ley supuestamente fundamental de l994, se procedía al desarme sistemático de todas las estructuras del Estado Nacional que, de alguna manera pudiesen significar un obstáculo al delirio privatizador que impuso la filosofía económica del Proceso, que dejó esa herencia obligatoria para los sucesores democráticos.

            Si en algo deberíamos y creo podríamos, recuperar soberanía, es en comenzar a reconstruir el Estado como expresión activa de esa soberanía.

            El momento parece oportuno, porque el país, al tocar el fondo de la catástrofe y comprobar que todo ha sido hecho para el desmantelamiento de Estado, economía, tejido social, organizaciones populares y personalidad cultural, despierta colectivamente de un sueño inducido, para descubrir que hemos sido despojados hasta niveles inconcebibles.

En mi opinión de simple ciudadano nada especializado  en cuestiones económicas y en tramas de poder, me parece que los basamentos del despojo son dos: destrucción de todo el aparato productivo propio y sostenimiento de un sistema de zona liberada para las aventuras del capital financiero, con la correspondiente estimulación de la única fuente posible de alimentación  de un régimen especulativo que sólo tiene la alternativa de endeudarse sin fin, para pagar sin fin una deuda sin fin posible. Y como llave maestra, la privatización de las empresas del Estado que, de la noche a la mañana, convirtieron mágicamente su  proverbial y pesadísimo déficit, en rentabilidades sorprendentes (cuando no fueron vaciadas  expresamente por sus adquirentes, como en el caso de Aerolíneas Argentinas –que, de paso sea dicho, no era deficitaria y fue el ejemplo de una privatización escandalosa con per saltum de la SCJ y todo, como podemos decir también de paso, que  tampoco Gas del Estado era deficitaria en el momento de su entrega...)                                         

            Por supuesto, dar marcha atrás en la privatización de los empresas del Estado, resultaría un objetivo de máxima de naturaleza quimérica, porque dependería de la fuerza de un Estado con el poder necesario para enfrentar los intereses enormes que están en juego. Pero como se trata de una de las piezas maestras del despojo, creo posibles correcciones urgentes de las condiciones en que esas empresas desarrollan su actividad, partiendo, con igual urgencia  de la construcción o reconstrucción de los entes de control estatal, sobre las instituciones privatizadas: cánones e impuestos que no se pagan,

inversiones obligadas por contrato que no se cumplen, servicios públicos cada vez más deficientes, quiebras y convocatorias de acreedores de empresas que, desmintiendo las mitologías sobre la eficiencia del capital privado, fracasan y reclaman el socorro del Estado o amenazan abandonar las concesiones junto con los servicios.

            Si bien en todas las empresas privatizadas y en mayor o menor medida, tales desórdenes están a la orden del día, es demasiado llamativo el caso de los ferrocarriles, ya sea urbanos o de larga distancia, que le cuestan al Estado, en subsidios, cantidades que superan en mucho el déficit que le significaban ser su propietario.

            Es inevitable asociar el tema al más general de la corrupción, pues no se trata en todo esto sino de corrupción, abuso, incumplimiento de deberes de funcionarios, cuando no de complicidades que en todos los casos, pueden y deben dar lugar a la acción pública.

            Se da así la paradoja de que los entes controladores tiene que ser controlados y la propuesta de que  las organizaciones de derechos humanos junto con el Colegio de Abogados, constituyan una Comisión Investigadora con apoyo internacional, parece aceptable, posible y recomendable.

            Naturalmente, existe un acceso al parecer indispensable a toda posible acción recuperadora del poder del Estado, y es la remoción de la actual Suprema Corte de Justicia y, en ese sentido, el juicio político es el único camino institucional posible para lograrlo.

            Multinacionales y bancos, que han sido los beneficiarios escandalosos del último decenio de aplicación rabiosa de las ortodoxia neoliberal globalizadora, deben terminar este monopolio de poder que nos ha destruido y que ha llegado a la última rapiña con la incautación de la totalidad del dinero argentino que antes ellos no lograron remitir al exterior. No puede haber ajustes de tarifas de servicios públicos en dólares, y menos orientadas por la inflación en USA y la presión popular debe insistir en el impuesto a la exportación petrolera, del que se comenzó exigiendo rigiese inmediatamente y del que cada día se habla menos.

            El Banco Central debe regular y controlar todas las operaciones de las entidades financieras que a esa autoridad deben quedar subordinadas Y como hablamos de entidades financieras, no podemos eludir el tema de las AFJP y de la necesidad del retorno al sistema estatal de reparto, así como de la reimplantación de los aportes patronales, que al ser eliminados para crear trabajo más flexiblemente, lograron, junto con un aumento desesperante de la desocupación, otro semejante del déficit del Estado.

            Dos reformas impositivas son indispensables: el impuesto único (modelo inglés) y coyuntural, a todas las empresas privatizadas y el impuesto a las inversiones financieras no productivas (que internacionalmente es conocido como Tasa Tobin). Y por supuesto y definitivamente, la reforma impositiva debe hacer recaer seriamente las mayores cargas sobre los que más tienen y terminar también y definitivamente con la gran evasión.

            La deuda pública, cuya ilegitimidad ha sido ya ventilada en toda clase de foros internacionales y publicaciones especializadas, fue además declarada fraudulenta en su mayor parte por un fallo judicial. Sin embargo, la opinión pública no parece tomar conciencia de que se trata de la estructura misma del robo a la Nación. La deuda ha sido ya  pagada varias veces y el cambio radical e inmediato de relación del Estado con los titulados acreedores forma parte de una estrategia obligada de nuestra política internacional. Como la negativa a entrar en el ALCA, y a toda respuesta de automática adhesión a la política internacional de USA.

Creemos posible sustituir el financiamiento externo de nuestras necesidades con el producto de la exportación orgánicamente estructurada y orientada por el Estado y con legislación impositiva, todo ello en un marco simultáneo y también urgente de sustitución y limitación de importaciones.

Creemos que tal política podría reactivar seriamente el mercado interno, crear fuentes de trabajo y equilibrar el inmenso déficit social que agobia a las capas más sumergidas de la población.

De la reforma política.

Todas las medidas que creemos posibles, lo son  si existe el Estado con el poder necesario para realizarlas. El quiebre presente entre el pueblo y los partidos y dirigentes por los que aquel ya no se siente representado, ha llevado la crisis a un punto muy grave. La movilización popular permanente no encuentra hasta ahora una expresión política organizada; el momento reviste la peligrosidad de las instancias aptas para las irrupciones de mesianismos de derecha o de izquierda. Mucho más cuando la centrales del poder siembran sobre Argentina alarmas que no se refieren al sufrimiento de un pueblo

saqueado, sino a los peligros del desorden, el caos y el populismo. Y tenemos ya la suficiente experiencia para adivinar detrás de tales diagnósticos advertencias sobre derivaciones graves de esta situación.

            El Gobierno ha convocado a elecciones, intenta achicar el costo de la política, reformar la constitución y, en fin, cambiar formas que no hacen al fondo de la cuestión.

            La movilización popular no debe detenerse, pero es ella quien debe intentar detener el régimen del clientelismo político, quien debe reclamar la revitalización de las economías regionales y la conformación de nuevas organizaciones políticas, pese al brevísimo período que nos separa ya de las elecciones (septiembre 2003). Pero si algo debe estar claro es que el bipartidismo (peronismo-radicalismo) ha dejado de existir y que, como se dice con exactitud, tenemos un sólo partido con dos alas derechas. Para el peronismo, como memoria y vivencia de lucha por la justicia social y la independencia económica y política del país, creemos debe quedar claro que, en todo sentido, ha vuelto a regir el diagnóstico de Jauretche: “A barajar y a dar de nuevo”.

Diciembre de 2011

Al releer este informe veo que una parte esencial de las políticas propuestas ha sido llevada a cabo por las presidencias sucesivas de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner, incluso dando, en algunos aspectos, pasos más abarcadores de lo que el documento está señalando."

 

lunes, 16 de noviembre de 2015

PEPE SORIANO


PARECE MAGIA, PERO ES TEATRO
 


No fue magia. ¿No? No, si por magia se entiende algo sobrenatural, efecto fabuloso de algún poder no humano. Pero lo que produjo Pepe Soriano cuando recitó un pasaje de El inglés en el acto de presentación de mi libro Mi patria es el escenario – Biografía a dos voces de Juan Carlos Gené fue un efecto que bien podríamos llamar fabuloso. Aunque a la vez fue definitiva y vibrantemente humano; un momento teatral superlativo, de esos que pocas veces ocurren en el escenario aunque la calidad artística sea inobjetable. De esos que detienen el aliento de una platea entera y hacen pensar que la perfección es posible. De esos que han dado origen a la frase “la magia del teatro”, ya convertida en lugar común por el uso indiscriminado.

La sala 307 del Centro Cultural Kirchner estaba llena el último 3 de noviembre y hasta había público de pie, integrado por gente del circuito teatral, artistas que se formaron o trabajaron con Gené y, como suele ocurrir en este tipo de eventos, familiares y amigos del autor --la autora en este caso--, no necesariamente vinculados al palo de las artes escénicas. Unos y otros, con seguridad, catalogables como público cautivo, por su afinidad con el asunto del libro y con el personaje al que está dedicado. Esa misma condición, el hecho de que la razón convocante fuera claramente el homenaje y no la polémica, hacía que todo fuera más o menos previsible. Todos íbamos a estar de acuerdo en honrar la memoria del hombre de teatro muerto casi cuatro años atrás. Y esa ausencia de conflicto podía orientar el acto hacia la solemnidad, la complacencia edulcorada o el aburrimiento. Para eludir esos peligros, concebimos con Pablo Zunino, prologuista del libro y conductor del encuentro, una dinámica que evitara la oratoria pomposa y se apoyara más en las imágenes multimedia y en el diálogo con los panelistas, nada menos que Verónica Oddó, la enorme actriz chilena, musa y compañera de vida del homenajeado, y el igualmente prodigioso actor Pepe Soriano, amigo personal con quien compartió Gené escenarios, pantallas y aventuras artísticas e ideológicas a lo largo de varias décadas. Con los testimonios de esas dos figuras, pares tan cercanos como ilustres de Juan Carlos Gené, la presentación del libro tendría la naturalidad y el encanto de lo genuino. Y como si eso fuera poco, Pepe entregaría un plus, recitando la Milonga para mis muertes, pasaje de aquel espectáculo dramático musical que escribió Gené, musicalizaron Rubén Verna y Oscar Cardozo Ocampo e interpretaron Soriano y el Cuarteto Zupay en los primeros setentas.

El inglés toma como referencia temática las Invasiones Inglesas de 1806 y la heroica resistencia popular que logró la Reconquista, pero es un claro alegato antiimperialista concebido y estrenado en tiempos signados por los golpes de Estado militares en América Latina. Y en vísperas del que, en la Argentina, entre 1976 y 1983, desataría el peor genocidio de nuestra historia. En la obra, Soriano encarnaba a varios personajes. Uno de ellos es la Nación, “la formidable criatura que engendra la indestructible pareja  que forman el Pueblo y la Tierra”, como el mismo Gené escribió en el prólogo de la edición discográfica que se editó en 1983. Como alegoría de la Nación, el actor cantaba y recitaba esa Milonga…, acompañado por la guitarra de Mauricio Cardozo Ocampo. Los versos hablan del destino de la Nación, obligada a morir una y otra vez a manos de la codicia imperial pero dispuesta a resucitar otra tantas veces gracias a la conciencia y el coraje del Pueblo.

Volver a poner en escena aquel breve pero intensísimo momento dramático en la voz y la interpretación del mismo Soriano, a más de cuarenta años de su estreno, me pareció un lujo que excedía los posibles méritos del libro que presentaba. La generosidad de Pepe al aceptar la idea colmaba con creces mis aspiraciones. Descartaba que un actor de sus kilates haría con impecable profesionalismo ese brevísimo fragmento de la obra. Pero no, lo que entregó fue más, muchísimo más que profesionalismo. Cuando en la charla de los panelistas se mencionó El inglés, el conductor invitó a Soriano a que evocara las circunstancias de aquel estreno. La respuesta pasó del relato anecdótico al recitado casi sin solución de continuidad. Mientras refería el cómo y el cuándo del país en el que, junto a Gené y a los Zupay, cabalgó el potro de aquella aventura escénica, Pepe Soriano se fue poniendo de pie con un extraño fervor y, sin que quienes lo mirábamos advirtiéramos la transición entre lo que contaba la persona y lo que pasó a recitar el personaje,  todos fuimos transportados a un territorio poético inefable, que no puede describirse en este texto pero sí pudo experimentarse en la sensibilidad y la vivencia física de todos los espectadores. Con el acompañamiento de los acordes exquisitos de la guitarra de María Millán, el actor, magnífico en sus nobles, vigorosos 85 años, empezó a crecer, a vibrar y a transformar esos versos escritos hace décadas en un alegato de insospechada vigencia. “Porque mi historia, señores, es la historia del país, / cosas que el suelo ha sufrido, cosas que con él sufrí. / Tierra contra el extranjero, extranjero contra tierra, / la tierra quiere su vida, los de afuera, su dinero…”, decía Pepe Soriano y la sala, en silencio hechizado, tensaba una emoción que, al final, estalló en un aplauso de pie mientras varios secaban sus ojos sin disimulo.

En el final del capítulo 8 del libro que allí se presentaba, Juan Carlos Gené nos aproxima una posible explicación de lo que intento describir. Dice allí de su amigo Pepe Soriano que “ha sido siempre exigente con la profesión,  comprometido en su ejercicio y fuera de él, con la justicia y la dignidad de los seres humanos. Ha sentido siempre que el afecto de la gente le impone una devolución que nunca siente haya sido cumplida. Y todo esto en un artista que ha llegado a todos los confines de la profesión, desde el repertorio más sofisticado al circo, el music-hall y la comedia musical, los personajes de raigambre popular que supo crear para la televisión, el cine de varios países, la actividad gremial y solidaria y su presencia siempre reconfortante en el medio.

               ¿De qué otra manera que a través de esa formidable escuela de la experiencia actoral, podría haber interpretado a diecisiete personajes distintos en un mismo espectáculo, como cuando con él y el Cuarteto Zupay creamos El Inglés? Tuvo que haber frecuentado a Molière y a Schiller, a Lope de Vega y a Brecht, para crear  en la televisión el tiernísimo Don Berto, el jubilado marginado por sociedad y familia, tan italiano como un enorme porcentaje de nuestras familias y tan cómico y trágico como la misma realidad. Los ejemplos de su creatividad, de su corporalidad absoluta, de su ser en el escenario, podrían multiplicarse por cifras enormes.”

Lo decía el amigo Juan Carlos Gené pero, sobre todo, uno de los más sabios y exigentes hombres de teatro que conoció la escena hispanohablante. El mismo que entendía el teatro con un ritual asociado a lo sagrado, al misterio y a la trascendencia.

Y hoy, cuando el país está a punto de vivir una jornada crucial que puede definir, una vez más, otra de sus muertes o de sus resurrecciones,  lo de Pepe y su Milonga para mis muertes no fue magia. Queda claro, fue teatro.

 

 

viernes, 30 de octubre de 2015

RIESGO PAÍS

A amigos y amigas, a parientes, conocidos y desconocidos que leen esto y que detestan a Cristina, que consideran infumable a Scioli o que no se sienten representados por el peronismo, el kirchnerismo o cualquier "-ismo" en juego. A todas y todos les pido que este 22 de noviembre pongan en el sobre la voluntad de no renunciar a derechos que no teníamos en 2000/1 y que hoy hay que defender porque están en riesgo si gana Macri. ¡Qué digo, no están en riesgo sino que se perderán con seguridad porque así se ha comprometido el candidato con los sectores económicos que detentan el poder real! ¡Sólo basta con recordar afirmaciones del mismo Macri y/o de sus asesores económicos! Los salarios no se fijarán en paritarias libres, el dólar lo fijará el mercado, es decir las grandes empresas en detrimento de la industria nacional; cerrarán pymes y se perderán puestos de trabajo, la llamada inversión extranjera generará otra vez una deuda externa que someterá nuestra soberanía; volveremos a perder científicos que emigrarán o se irán a "lavar platos", la escuela pública y la salud pública perderán presupuesto porque, como bien dijo Macri "hay que bajar el gasto social"; será altamente improbable que se siga persiguiendo el trabajo esclavo cuando la posible "primera dama" sea a la vez quien regentea empresas que lo utilizan; será difícil seguir defendiendo los derechos a la libertad de género si Macri considera que los homosexuales son "enfermos"; difícilmente se respeten los derechos de la mujer si Macri considera que a las mujeres les gusta que les digan "qué lindo culo tenés, mamita"; la seguridad estará en manos de fuerzas que reprimieron con violencia inhumana a enfermos y médicos de un neuropsiquiátrico; la salud, en manos de quien redujo el presupuesto del Garrahan; la cultura, en manos de quien despidió músicos del Colón, cerró talleres gratuitos y centros culturales, o utilizó ámbitos como el Colón o el Teatro San Martín para eventos empresarios; los derechos humanos estarán en manos de quien vetó una ley para garantizar la prevención de esos derechos; y las arcas del Estado (de donde sale la financiación de todos esos derechos en riesgo) se vaciarán cuando, como prometió el mismo Macri, se le pague a Griesa y sus buitres, peso sobre peso, la deuda usurera y criminal que exigen, pago que se hará, ya lo han dicho él y sus secuaces, contrayendo más deuda. Por todo eso y muchísimo más que nuestra historia como país ya vivió pero que inexorablemente sería peor aún, les pido a todos que voten Scioli-Zannini. Insisto, no importa cuán grande sea la grieta que nos separa a quienes consideramos que lós doce años de kirchnerismo son lo mejor que nos pudo pasar a los argentinos y quienes, enfrente pero no en la antipatria, piensan que Cristina es una yegua o que Scioli es un incapaz. En esta instancia crucial es urgente unirnos para salvarnos. Con Macri sería demasiado tarde. Porque Macri no sería sino el gerente, el empleado del Departamento de Estado de los EEUU, como de distintos modos ya lo ha declarado. Y ahí sí, sólo habrá futuro para el 1 % mientras que ustedes y nosotros, los que odian y los que amamos a Cristina, los que confíamos y los que desconfían de Scioli, todos los que integramos el 99 % restante nos iremos a la lona. Por eso, ¡votemos a Scioli! No están en riesgo las preferencias partidarias o ideológicas, ¡está en riesgo la supervivencia del país!

viernes, 9 de octubre de 2015

"MI PATRIA ES EL ESCENARIO"


Ediciones Corregidor tiene el agrado de invitarlos a la presentación del libro de 
OLGA COSENTINO
"MI PATRIA ES EL ESCENARIO -
BIOGRAFÍA A DOS VOCES DE 
JUAN CARLOS GENÉ"
Los esperamos el martes 3 de noviembre a las 19 en la Sala Federal del Centro Cultural Kirchner, Sarmiento 151, CABA.
La autora dialogará con la actriz Verónica Oddó, compañera de Gené en la vida y el teatro, y con el actor Pepe Soriano, quien interpretará un fragmento de la obra “El inglés” con acompañamiento musical de la guitarrista María Millán. La actriz Milagros Plaza Díaz leerá pasajes del libro. Conducirá el periodista, psicoanalista y escritor Pablo Zunino

 
 
MI PATRIA ES EL ESCENARIO. BIOGRAFÍA A DOS VOCES DE JUAN CARLOS GENÉ. Olga Cosentino. 978-950-05-3085-9. 208 págs. 15,5 x 22,5 cm. $220.

Hombre de la escena en el más amplio sentido del término (actor, autor, director, maestro, pensador, fundador de grupos teatrales, gestor cultural), Juan Carlos Gené fue en vida y sigue siendo una personalidad inabarcable. Su riqueza y complejidad artística y humana desborda cualquier pretensión biográfica. Por eso mismo, todos y cada uno de los intentos orientados a retener la huella de su trayectoria vital y artística terminan por ser, desde el más modesto hasta el más enjundioso, tan insuficientes como necesarios.
En este caso, la semblanza del autor de El herrero y el diablo o de Ulf surge de un diálogo amistoso combinado con anécdotas, reseñas de espectáculos, textos teóricos y confesionales, fotos, cartas y testimonios de algunas personas de su círculo íntimo como sus hijos Hernán, Paula y Valeria, o como la actriz Verónica Oddó, su musa y compañera en la escena y en la vida durante sus últimos treinta años.